Consejos para la milonga I: Sugerencias para principiantes, alias novatos, (a) inexpertos, (a) carne fresca, (a) papita p’al loro


No necesariamente todos los que van a la milonga saben bailar. Algunos de hecho ni siquiera saben lo que es el tango, y muchas veces el que vayan al recinto donde el tango se convierte en danza tiene que ver más con un deseo de expedición antropológica que de diversión.
Y eso no está mal, al contrario, es elogiable. Pero, dependiendo del cuidado se demuestre con respecto a las costumbres del lugar, el elogio puede convertirse en una reconvención, tal vez en un reproche, y hasta en una bien puesta puteada si nuestro explorador antropológico actúa con el sentido común de un troglodita, o peor, del típico turista (nótese el uso de la palabra “típico”).
Prevenir es mejor que curar decía, mi abuela mientras ponía llave a la puerta de la habitación en donde se encerraba tardes enteras conmigo, para evitar travesuras. Así terminé aprendiendo las delicias del tejido crochet, mientras tejía una y otra vez zoquetitos (en realidad, uno solo, que se destejía y tejía para “no desperdiciar lana”). Pero esa es otra historia (la de mi fetichismo con la lana y el punto Picot) que no viene al caso. Lo importante es que imitaremos a mi abuela, (en su actitud, ya que no en su accionar carcelario), y nos aprenderemos algunas reglas básicas que nos permitan salir bien parados de la incursión al santuario milonguero.
La pista es para bailar, no para conversar:
Nunca está de más recordarlo, porque es un error bastante común y de los más molestos: una o varias personas paradas en la pista, en lo que ellos creen es un lugar adecuado simplemente porque los bailarines los están esquivando. Gente, no es una disco. Uno no se para a hacer sociales o a mirar al lado de los que bailan. Y se baila en toda la extensión de la pista, cuyos límites son, en la mayoría de los casos, los lugares donde empiezan las mesas. O sea que si te parás a charlar en algún lado, debe ser de donde empiezan las mesas, para atrás. Hay excepciones, milongas en las que no se puede circular por entre las mesas, y por lo tanto es necesario hacerlo por los bordes de la pista. La palabra clave aquí es circular. Podés en el caso de estas milongas usar la pista para ir a algún lado, siempre por el costado y jamás cruzándola, pero no podés ubicarte estáticamente en ella. Quitás espacio de desplazamiento a los bailarines, algo siempre escaso.
La pista es para bailar, no para “jugar”:
Ciertamente, si bailar con la mejor intención pero sin saber sería un error, mucho mas lo es entrar a la pista en plan de “gracioso”. No solo lo que hagás en esa actitud te va a dejar mal parado sino que todo lo que pensás que remotamente puede causar risa, ya ha sido hecho antes: bailar tango como si fuera tango europeo, bailarlo como salsa, bailarlo de forma exagerada, etc, etc. No solo vas a quedar como un tarado, sino como un tarado nada original. Y lo que es peor, podés llegar a molestar a las personas que si bailan, lo cual te puede acarrear problemas, y hasta que te saquen de la milonga.
La pista es para los que saben:
Es natural la tentación en la visita a la milonga de sumar la experiencia de ingresar a la pista para dar unos pasos, especialmente si antes tomaste una clase aprendiendo quizá el paso básico. Esta intrusión sería verdaderamente desaconsejable (y no, una clase no basta para saber como moverse en la pista).
El tango de salón, el que se baila en las milongas, es una danza que requiere un constante desplazamiento. Para que esto se pueda conseguir en un limitado espacio, los bailarines se mueven como un conjunto. Ese movimiento tiene sus códigos y secretos. Esto hace que en el tango, a diferencia de otros bailes, si alguien baila mal no solo lo afecta a el o a su ocasional pareja, sino que molesta a los demás, no solo por el dolor estético que se puede producir al verlo, si no porque se pueden producir golpes, empujones, y hasta pisotones, que con un taco aguja créanme que no es cosa menor. Eso sin contar que un milonguero te puede terminar increpando en la misma pista de la peor manera, y con razón, si golpeaste a su pareja, aunque fuera sin intención.
Así como no estaría bien visto probar la hostia en misa si no sos cristiano, hacer las oraciones en la meca sin ser musulmán, o circuncidarte si no sos judío (bah, que se yo, podés probar a ver que te dicen), del mismo modo explorar ciertas experiencias podría ser negativo, y sus consecuencias, mayores incluso que las que podrían tener las antes mencionadas.
Cuidado con las filmaciones y/o fotos:
A la gran mayoría de los milongueros les agrada la exposición. En consecuencia no suelen hacerse gran problema con que les saquen fotos o los filmen (los bailarines en cambio suelen ser mas quisquillosos, no vaya a ser cosa que les copien los pasitos). Sin embargo, no esta de más ser cuidadoso y discreto a la hora de sacar una cámara. Hay organizadores que no les gusta las filmaciones o quieren lucrar con ellas (me pasó que me quisieran cobrar un vez que estaba sacando fotos en una milonga del centro), y hay lugares, como ser milongas gays o prácticas especiales, en donde se no está bien visto, o directamente no está permitido sacar fotos o filmar. Así que ante la duda, mejor preguntar.
Prestar atención a las pilchas:
Mas allá del estilo particular de cada uno, creo que en general cuando uno va a conocer un lugar, no es la idea resaltar de una forma que quede en evidencia su caracter de foráneo. Es por eso, que minimamente intentar adaptar nuestro vestir para no resaltar como anchoa en budín inglés. Claro, nunca falta el rebelde que se viste “como quiere”, pero me gustaría verlo caer a una fiesta punk-rock vestido de lacoste y zapatos nauticos. Después de eso charlamos.
En todo caso, para el caso de las milongas, con un elegante sport en general ya se zafa en la mayoría. De todos modos, obviamente, nunca está de más averiguar la onda del lugar antes de ir.
Conclusión
Atendiendo muy pocos detalles, tu primera vez en una milonga puede ser mucho mas placentera para todos. Desde ya que estos consejos son generales, hay algunas milongas que tienen sus códigos mucho mas relajados, otros son mas estrictos, pero en general, atendiendo esto consejos vas a poder hacer una muy digna visita.
Y ahora una pregunta: ¿Alguien vió alguna actitud que no está aquí en la gente que por primera vez va a una milonga?
- Publicado por Tanguillo a las 05:30 pm | Permalink
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8 Comentarios
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Yo le sumaría a los que (despues de las 4 de la matina, cuando los pubs cierran) caen por La Viruta a seguir “escabiando” y se quieren levantar a “las milongueras” creyendo que están en Pacha o en Terremoto Bailable.
Más de una vez hemos tenido que “hacer acto de presencia” cerca de las féminas para ahuyentar estos moscardones…
Comentario por Dandy
— Abril 28, 2008 #
Dandy! Tanto tiempo.
Posiblemente tengás razón en lo que decís. Pasa que, en realidad, no quise poner consejos demasiado obvios como “no emborracharse” y “no tirársele encima a la las mujeres”, que se supone que deberían ser más que obvios para cualquier persona con un mínimo de tacto social, aunque sin duda, hay excepciones. En todo caso, no creo que se corrijan por que lo lean aquí.
Sin duda hay bastante de esos pesaditos, aunque en general están limitados a la Viruta.
Habrá que seguir haciendo la tarea de seguridad…
Un abrazo.
Comentario por Tanguillo
— Abril 28, 2008 #
Buen inicio para recordar las cosas a las que se debe prestar atencion.
Una deplorable: Los señores que van con sombrero a la milonga… ¡Y no se lo sacan!!! Ni para bailar.
Primero fue solitaria la presencia de algun extranjero, la cosa si bien no era grata, era mirada con benevolencia.
Ahora se esta haciendo común ver a algunos compatriotas y aún más extranjeros con sombreros o gorritas.
Mi abuelo, me enseño cuando yo era chico que usar sombrero requeria de un par de buenos modales:
a.- Sacarselo al saludar a una dama.
b.- Quitarselo en un lugar cerrado.
Estos proyectos de modelo de tanguero anacrónico parecen desconocer ello.
Pero… la culpa no es del porcino… sino de quien le provee el sustrento!!! Si las mujeres, que hasta son incomodadass fisicamente, ya no esteticamente por el sombrero, no les saliesen a bailar, dejarian de usarlo.
El colmo del desubicado de gorra: hoy en la legislatura, le dieron a Maria Nieves el titulo de cudadana ilustre de esta ciudad. Bailo unos pasos con grandes bailarines… entre ellos uno de gorra!!!
(bueh… ese no era de los Grandes…)
Comentario por Astier
— Abril 29, 2008 #
Excelente artículo, como siempre, Guillo. Lleno de sabiduría y humor, cada uno en su cuota justa.
Me gustó el “Gente, no es una disco”. Cosa molesta cuando ENCIMA QUE LA PISTA ESTÁ LLENA se quedan hablando 5 minutos, y vos haciendo ochos en la misma baldosa esperando a que se dignen a avanzar… (o hasta que no aguanto más y POCO SUTILMENTE “los chocás un poquito”, como para que se despierten y se den cuenta de que todos os demás están avanzando)
SALUDOS!!!!
Detalle de blogger molesto. Cada vez que quiero hacer COMENTARIO LUEGO de leer la nota…. tengo q SUBIR hasta el titulo ¿Hay algún motivo por el que no pueda haber un COMENTARIO MÁS al finalizar la nota? Digo… gustos son gustos… ¡y es tu blog! ^_^
Comentario por 2clicks
— Abril 29, 2008 #
hola tanguillo!! te comunico que postee parte de un post tuyo lo podes ver aca http://danza-arte.blogspot.com/2008/04/bailarines-vs-milongueros.html
cualquier cosa no dudes en dejarme un comentario o mail!!
cAnDiU
Comentario por cAnDiU
— Abril 29, 2008 #
Astier: Je, a las reglas del sombrero yo agregaría otra que me enseñó mi abuelo: sacárselo para comer.
Es verdad que el sombrero no suele quedar bien, y que se lo usa en situaciones que no van (algo así como usar anteojos negros dentro de una milonga, quedás como un tarado). Pero nada, no es algo que se puede aconsejar no hacer, ya queda para el (mal) gusto de cada uno… Si hay gente que usa gatos de cualquier color o teñidas de terror, poco se le puede decir a quien usa un sombrerito.
Pero si, se está poniendo peligrosamente de moda, sobre todo entre los extranjeros. En fin…
Che, vi que tenés un blog que parece muy interesande, ya voy a entrar a leerlo con detenimiento.
Saludos!
2Clicks: es verdad, hay gente que es bastante turula cuando entra a la pista, digo, es solo sentido común darse cuenta que la gente necesita desplazarse. Pero en fin, a golpes (o empujones) se aprende.
Respecto a la crítica constructiva, desde ya muchas gracias, siempre son bienvenidas, y sabés que siempre te llevo el apunte. Sobre está en particular, acoto que abajo del artículo había un mensajecito que decía:
¡EXPRESATE! OPINÁ SOBRE ESTE ARTÍCULO
y te llevaba a los comentarios. Como se ve que no estaba claro, ya que si vos, bloguero viejo no caiste en cuenta, mucho menos lo harían la gente no tecnológica, cambié el mensaje por uno más explicito que dice: ¡EXPRESATE! COMENTÁ ESTE ARTÍCULO
Avisame si ahora se entiende más o el problema es el formato, quizá queda muy invisible.
Un abrazo grande.
cAnDiU: Me alegra que te haya gustado el artículo como para ponerlo en tu blog. Por lo que pude ver (tengo mis truquillos), te diste una buena recorrida antes de quedarte con uno, ¿no? Te felicito por la elección.
Comentario por Tanguillo
— Abril 30, 2008 #
Buenisimo, como de costumbre. Y de hecho, servira para Buenos Aires, y mucho mas para todos los otros lugares en donde uno trata de formar una Comunidad Tanguera real
Muchas gracias, y un abrazo, TanGuillo!!!
Tanguera
Comentario por La Tanguera
— Mayo 1, 2008 #
Tanguera, muchas gracias!!! Esperemos que le sea util a alguien.
Besotes!
PD. Asi que viajando de nuevo?
Comentario por Tanguillo
— Mayo 2, 2008 #