Tango: ¿De a dos, pero solos?

TangoScopio
Publicado el 20 de Abril del 2008
TangoScopio

Este más que ser un artículo clásico, en donde generalmente doy mi opinión o información sobre algún tema, va a ser el planteo de una pregunta, sin pretender darle una respuesta específica. Tiene que ver con una duda, incluso hasta una sensación diría, que me anduvo rondando, y que expongo casi como forma de sublimación:
¿Es el tango una actividad para personas solitarias?
La primera respuesta parece ser un contundente no. Desde el vamos el tango se baila de a dos, lo que aparentemente va en contra de la soledad. Pero veamos.

En primer lugar, aclaremos que hablamos del tango de las milongas, el tango social, no el de escenario o algunas de sus variantes. Tampoco me refiero a lo que pasa en las clases de tango.

Segundo, me estoy refiriendo al tango en Buenos Aires, principalmente, en las comunidades mas chicas es diferente, ya verán el porqué.

Ahora, vamos por parte.

Un millón de amigos

Es de lo mas común que al llegar a una milonga los veteranos de la pista saluden a decenas de personas, y se sienten generalmente en una mesa con otras tantas. Se podría pensar en esos casos en la gran cantidad de amistades que forja el tango.
El problema, al menos como yo lo veo, es que esas “amistades de milonga” prácticamente nunca pasan de eso. La relación nunca trasciende el ámbito de los alrededores de la pista, y no se profundiza mas allá de las conversaciones acerca del baile, otra gente de la milonga, y en general no mucho más. Son amigotes/as con los cuales hay buena onda, pero posiblemente fuera del tema del tango la conexión se termine. No los invitarías a cenar a tu casa el día de tu cumpleaños.
Desde ya que no está mal tener esas relaciones, simplemente creo que no pueden ser calificadas de verdaderas amistades.

Ese abrazo de tres minutos…

Ciertamente, como saben los que han bailado por un tiempo, en el tiempo que dura una canción de tango, se puede lograr una conexión muy íntima con la otra persona. Aunque también se sabe que esta conexión generalmente termina al sonar los acordes finales de la tanda. En algunos casos puede prolongarse en una relación de pareja, en otros (los menos) quizá se convierta en amistad de verdad. Pero en la mayoría, la sensación de ese momento queda solo en el recuerdo (mas allá que pueda ser revivida en otros bailes) y muchas la magia no resiste ni siquiera la conversación.

Seducción ≠ Amistad

Algo obvio, y que afecta sin dudas las relaciones humanas en una milonga. Es un ambiente de mucho contacto físico, buenos cuerpos y con un baile sensual de por medio. No es raro entonces que haya una cierta tensión sexual entre bailarines de sexo opuesto y hasta una cierta competencia entre bailarines del mismo sexo. Y no son tantos los bailarines que van exclusivamente por el baile, sin opción a nada mas, así como no son pocos los que van exclusivamente a ver que pescan. En el medio hay todas las variantes de los que van por bailar, pero están mas o menos abiertos a que las cosas fluyan.
Ciertamente, estas no son las mejores condiciones para que florezca la amistad. Es mucho más probable que se forme una pareja (con mayor o menor duración) a que se formen amistades en serio.

Pueblo chico ¿Infierno grande?

Ahora bien, a esto hay excepciones. Hay ámbitos en el que por ciertas características, generalmente de número y/o pertenencia, las cosas son diferentes.

  • En las milongas de los ambientes tangueros chicos, todos se conocen. Y el hecho de pertenecer a un círculo minoritario, da un sentido de unión. En general el ambiente es más relajado, hay menos pose, y no es raro que se organicen salidas incluso grupales a lugares no tangueros. Obviamente que puede seguir habiendo historias amorosas, pero no es el principal objetivo de la mayoría que lo integran.
  • En las milongas que tienen una orientación particular, por ejemplo en el caso de las milongas gays como “La Marshall” y “Tango Queer” o específicas de un determinado barrio o circulo de gente. Estos casos son parecidos al anterior. La gente se conoce más, es mas cercana, y al cabo de un tiempo (en el que se definen las posibles relaciones) hay mas posibilidades de entablar amistades.
  • En las milongas con mucha afluencia de extranjeros, suele darse que las amistades continúan afuera. Y no es extraño, ya que muchas veces son personas que se encuentra de viaje, solas y encontrar a alguien en situación parecida naturalmente crea lazos, y es beneficioso para ambos encontrar a un compañero de viaje, aunque sea temporal. Y muchas veces estas amistades terminan siendo relaciones muy fuertes.
  • En otros puntos de encuentros tangueros, como las clases (no necesariamente las prácticas, muchas de las cuales son cada vez más parecidas a las milongas), la relación entre las personas es diferente. Al ir muchos con su pareja, y no ser un lugar en particular al que se vaya a seducir, las cosas suelen darse de forma mas fluida. Posiblemente sea en las clases donde hay mayor posibilidad de generar amigos que lo sean en otros ámbitos de la vida.

Che, tampoco estamos como Kung Fu…

No se puede ignorar el hecho de que a pesar de que las milongas son un lugar de contacto íntimo y propenso al amiguismo, se puede ser muy solitario en ese ámbito, caer en la superficialidad de relaciones sin verdera substancia.
Ahora bien, habiendo dicho todo lo anterior, debo hacer una aclaración: algunos de mis mejores amigos (y, cosa extraña, amigas), las hice en el ámbito del tango, si bien solo unas pocas de haberlas conocido en la pista. Es una realidad que se conoce gente interesante y se pueden lograr relaciones profundas, mas allá de las amorosas, que son bastante comunes. Desde ya que depende en gran medida de uno las posibilidades de entablar amistades de mayor o menor intensidad.

En todo caso, como aclaré al principio, no esto no quiere dar respuesta a la pregunta que plantee en el título, y de hecho, posiblemente no exista una respuesta verdadera. Solamente pretendí hacer unas reflexiones al respecto.
Si, probablemente no es un artículo más de ánimo más desbordante que escribí, pero tranquilos, vamos a ir subiendo (o al menos eso espero).

TangoScopio
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3 Comentarios

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  1. Por qué vamos y venimos a la milonga?.

    Una y otra vez, repetir el ritual hasta convertirse en rutina.

    Una y otra vez.

    No me las quiero dar de filósofo, ni nada parecido, pero alguna ve se me ocurrió:

    “Vamos para ser elegidos”

    Quizá sea una idea surgida en mi propia historia y mi propia marca sicológica. En fin…….

    Celebro tus observaciones.

    Un abrazo.

    Patricio

    Comentario por Patricio López ARGENTINA — Abril 21, 2008 #

  2. :) Mi querido Tanguillo, Sabes, yo siempre me he preguntado si el Tango, al final de cuentas, no es a veces un refugio para gente sola que esta buscando una conexión…

    En realidad, cuando me pongo a pensarlo, conozco a muchos Tangueros (y algunas Tangueras) que se refugian en el Tango por soledad, y en algunos casos porque tienen temor de relaciones reales…

    Así que creo que como de costumbre has dado en el clavo con este tema…

    Comentario por La Tanguera UNITED STATES — Abril 21, 2008 #

  3. Patricio: Muy buen punto de vista. De hecho, ahora que lo decís, incluso los varones, que son los que al parecer elegidos,los que eligen al ser aceptados son también elegidos.
    Me encantó lo de “el ritual se convierte en rutina”. Ciertamente. Y la busqueda de la aceptación se convierte en rutinaria. Gracias Patricio y bienvenido.

    La Tanguera: Justo la misma pregunta que me hice yo y que motivó este artículo. Uno no puede menos que pensar eso, cuando ve esa gente que no tiene nada mas que deambular por las milongas, casi por necesidad más que por disfrute. Quizá la clave sea no depender exclusivamente del tango para tener vida social, pero es solo una teoría.
    Un besote tanguera!

    Comentario por Tanguillo ARGENTINA — Abril 22, 2008 #

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