Milonga: Mariana Flores y Eduardo Capussi


¡Capos! Sin dudas, las clases y los profesores que más excedieron mis expectativas. Lo que esperaba que fuera un seminario donde muestren algunos pasos y enseñen algo de musicalidad, en realidad terminó en algo mas relacionado con la teatralidad.
Pero vamos por parte, primero presento a los profes…
Mariana es muchacha baja, delgada, de veinte y tantos años (siendo ella mujer, prefiero abstenerme de dar alguna cifra mas precisa de su edad, por temor a las represalias en caso de aumentar aunque sea en un día su edad verdadera). Cuerpo de bailarina de clásico, y así de flexible.
Él es mas bien alto (bastante mas que ella), de buena estampa, con el pelo corto hasta poco mas de la mitad delantera de la cabeza y de ahí largo y enrulado hasta los hombros. Tiene un ojo ligeramente cerrado, como los que a veces aparecen en personajes de las películas de vaqueros o en los comics. No queda mal, al contrario. Da un toque interesante a su rostro. Todo esto sumado a su forma de vestir, original y cuidadosamente informal, lo hace en mi opinión uno de los tangueros con mas onda que hay.
En general, el desarrollo de las clases fue algo así: primero él hacía una aclaración o daba un concepto, y a continuación ella se explayaba al respecto. Mariana es bastante verborrágica, y explica las cosas y sus ramificaciones en detalle. Sin embargo, a pesar de que habla mucho, no pasa por ser ni aburrida, ya que sus explicaciones son llenas de emoción y movimiento, ni tampoco es redundante, como lo son otros profesores que a pesar de hablar mucho, dicen poco. Todo lo que ella dice, tiene un sentido definido, aunque a veces se aleje de la idea central. Por ejemplo, empieza hablando de la musicalidad de un paso, y puede terminar hablando de la forma de sentir la música, o como perder el miedo a improvisar. Y son acotaciones útiles, especialmente porque no son temas que suelen tratarse. Eso sí, cuando las explicaciones se extienden mas de la cuenta, Eduardo interviene humorísticamente y la clase pasa a la práctica.
Juntos, y cuando quieren, son la pareja más cómica y desfachatada que he visto, tal vez con la excepción de los hermanos macana, pero ni ellos son tan sueltos y llenos de rítmica y graciosa soltura. A él lo he visto también en las milongas (de él copié unos de mis primeros pasos de milonga traspié), y es un milonguero clásico si así lo desea. A ella, el histrionismo le fluye en las venas (seguro que hizo teatro), es casi mas actriz que bailarina, y eso se le nota cuando baila y hasta cuando habla, interpretando todo lo que dice con el cuerpo. Cuando bailan juntos se compenetran y complementan maravillosamente, y lograron una forma de baile muy personal, casi irreproducible, que abarca desde el baile tradicional hasta un estilo bufonesco y lleno de desparpajo.
Y justamente fue eso en lo que ahondaron en el seminario. Las distintas interpretaciones que se le puede dar a un mismo paso, y como ir encontrando poco a poco nuestro estilo particular. Empezaron dando unos pasos relativamente simples, en forma, aunque con cierta complicación en cuanto al ritmo. En la primera clase y parte de la segunda, hicieron hincapié en que le diéramos el ritmo y la interpretación que ellos enseñaban. De ahí en más trabajaron en el hecho de lograr soltura y experimentar todas las variaciones que se podían, al principio en los pasos enseñados por ellos, y luego en el baile. Para enfatizar este hecho en la ultima clase trabajamos solo con ritmo de murga, para que bailemos al son de ritmo casi puro, y que no nos distrajeran las variaciones de los instrumentos o el canto. No sé si fue esa música que se presta tanto al desenfreno o lo bien que manejaron la clase los profesores (probablemente fueron ambas cosas) pero lo cierto es que los alumnos nos soltamos de una manera difícil de creer para el tipo de clase que era, ya que apenas nos conocíamos, y en general fuimos pensando en hacer milonga, no experimentación.
Para terminar enseñaron pasos de cierta complejidad y muy interesantes tanto en forma como por las posibilidades de variaciones que presentaban.
Ciertamente, lo que se enseñó en este seminario fue mucho más jugoso e interesante, al menos a largo plazo, de lo que habría sido un seminario de milonga común y corriente, y los profesores, resultaron ser también fuera de serie (y muy buena gente, según me contaron).
- Publicado por Tanguillo a las 08:06 pm | Permalink
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